¿Quien como Dios?

28 sept. 2010

La leguminosa superstición I

Hace poco tenía como tarea conseguir dos plantas medicinales: Sauco e hinojo. Plantas que no se consiguen normalmente en legumbrerías, sino que hay que ir a sitios especializados en estas 'ramas'.
La tarea no era fácil pues todos los sitios conocidos donde se podrían conseguir en el centro de la ciudad tenían un común denominador: Nueva era y esoterísmo. Algo tan simple se me convirtió en una osadía de más de una semana.


Finalmente apareció el sitio propicio. No se veían herraduras, ni budas sonrientes, ni elefantes, ni estrellas. Nada. Confieso que pasé varias veces a hacer 'reconocimiento del terreno'. Finalmente llegó el día e ingresé a aquella tienda llena de hierbas y olores vegetales. Miré a mi alrededor, nada esotérico; solo 'menjurjes' para bajar de peso, para evitar la caída del pelo entre otros 'milagros herbales'.

Quien atendía era una señora joven, vestida cual regente farmacéutica con su bata blanca. Todo se veía bien. Pedí las dichosas ramas aquellas que ni conocía. ¿Cuánto va a llevar? me pregunta. Pienso: ¡Por Dios, que voy a saber yo si $1.000 pesos de Sauco es mucho o poco! (no les ha pasado?). Entonces me remito al método científico y a lo obvio: la observación, "Muéstreme más o menos cuanto es $1.000 pesos de cada rama" y solucionado el problema.

Cuando en medio de la operación mercantil, ingresa una señora con un cajón colgado de su tronco, en los que se venden chicles, galletas, halls, cigarrillos menudia'os, etc, de apariencia muy pobre y le dice a la, hasta ahora, regente herbacea:

- "¡Doña!, que tiene para la suerte a ver si me va bien hoy que ¡esto está muy duro!"
- "Le tengo la efectiva, la esencia 'Suerte rápida' con eso despega de una!"
- "Cuanto vale?"
- "Solo $2.500 pesos!"
- "Ahh, nisiquiera he 'bajado bandera' (no he vendido nada). Bueno otro día será" y se marchó.

En ese punto yo seguía paralizado tras ver dicha escena. No sabía que me consternaba más:
- Si el haber caído finalmente en un sitio 'de esos'
- Si el ver como la gente cree en cuanta cosa les digan
- Si el ver como hay gente que vive de la ingenuidad del pueblo; y del pueblo más pobre

Recibí las vueltas y salí de inmediato a ver si veía aquella pobre mujer. No se, tal vez curiosidad de ver su estado de ánimo tras perder la 'oportunidad de su vida' con aquella fina esencia que la sacaría de pobre. No podía creer que en serio se creyera eso. Tal vez aquel impulso de la gracia para hablarle de Dios y aconsejarla. No se que fue, pero finalmente no la volví a ver. Eso sí, no dejé de pensar en eso todo el día.

Continua en La leguminosa superstición II

1 comentario:

  1. ¡Si la Oración NOS ATRAE ó LLEVA a Dios; la Superstición estoy totalmente convencido nos ATRAE ó LLEVA también a todo lo del Demonio con su Ruina! La Superstición nos APARTA de la Fe por INGENUOS. Y, ¿Cuantos han CAIDO en ella? Muchos. Que estas lecciones en este blog católico al menos nos sirvan para algo y no caigamos en las distracciones pasajeras y vanales del mundo mundano que no llevan a ninguna parte y ni nos traen beneficios para el alma, el cuerpo y la mente. Huyamos siempre de la Superstición y de lo que la rodea. Primero Dios Amor y la salvación de nuestras almas. Amén.

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