¿Quien como Dios?

1 jul. 2014

San Maximiliano Kolbe, Mártir de la caridad

Hace poco menos de dos meses inicié la apasionante lectura de este hermoso libro que he terminado esta semana: San Maximiliano Kolbe, Martir de la Caridad escrito por Félix Ochayta Piñero de la editorial BAC. Fue un bonito regalo que mis seres queridos me trajeron de una peregrinación por Europa. A continuación algunas impresiones del mismo.
En primer lugar quiero indicar que San Maximiliano Kolbe está en la linea de mis santos de devoción, muy cerca de San Alberto Hurtado y San Josemaría Escrivá de Balaguer. Además es el Santo Patrono de mi matrimonio.
Este libro me permitió acercarme mucho más a la espiritualidad de Raimundo (su verdadero nombre) más allá del acto heróico que aconteció en el campo de concentración Nazi donde entregó su vida por la de un desconocido.
Como hacer un resumen es prácticamente imposible, quiero compartir extractos que subrayé, principalmente escritos propios de este santo sacerdote Franciscano.

Ante las dudas para ingresar a la orden Franciscana, cuando estaba a punto de huir de dicha vocación, su madre le visitó y escribe esto:
"La providencia divina, en su infinita misericordia a través de la Inmaculada, te mandó a ti mamá, en un momento tan crítico, a visitarnos. Y así Dios hizo desaparecer toda la trama del Demonio[...]"

Una oración a nuestra Madre del cielo:
"...Bendita seas por siempre, oh Inmaculada; yo, ciertamente soy tuyo, totalmente tuyo, en cuanto al alma y en cuanto al cuerpo; mi vida entera, mi muerte, mi eternidad te pertenecen para siempre; dígnate hacer de mi lo que te plazca.
Yo estoy plenamente satisfecho. Si te place, dígnate llevarme en este mismo instante. Si prefieres más tarde entonces más tarde. Soy tuyo, Madrecita".

Cuenta una de sus experiencias de evangelización mientras estaba enfermo, que se dedicaba a la apologética:
"No lejos de aquí está una casa de salud de estudiantes de universidad con fama de irreligión. Tuve con ellos una serie de discusiones apologéticas. El más encarnizado adversario cedió a la gracia de Dios por medio de la Inmaculada; y con admiración de sus colegas dijo públicamente que quería confesarse, y lo hizo enseguida[...]"

Para no hacer más largo este texto, continuaremos viendo los extractos en próximas publicaciones esta semana.

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